A propósito de discusiones recientes sobre el aborto.

flor-manos

El caso de Belén trajo, no sólo a la palestra pública y a las discusiones en las redes sociales, sino también a las conversaciones cotidianas, el tema del aborto. La niña de 11 años está embarazada como resultado de las violaciones de las que fue víctima. El victimario: su padrastro. Uno quisiera pensar que estos casos son excepcionales, pero la realidad nacional nos hace chocar constantemente con situaciones similares, en las que mayoritariamente hombres se lanzan a estas acciones aberrantes, fundiendo perversamente genitalidad con individualismo. Actos como estos merecen no sólo nuestro repudio, además debe ir acompañado del compromiso y la acción que tienda a su eliminación.

Pero a pesar de lo anterior, no creo que la respuesta a este problema, o a similares, sea el aborto. En el caso particular de Belén, porque ella está en un círculo de violencia donde la constante es la vulneración de derechos. Dentro de ese círculo de violencia está la naturalización de la situación vivida, fueron “relaciones consentidas” según la madre, tener al bebé será como “cuidar una muñeca”. A diferencia del Presidente Piñera no creo que una niña de 11 años esté capacitada, o tenga la madurez para ser madre, pero ella todavía no ha sido “empoderada” para no seguir naturalizando la violación y lo único que considera correcto es tener al bebé. Vale decir, dentro de una vulneración constante de derechos se pasaría a vulnerar otro por un “bien superior” que a la sazón es inasible. Cuando el trabajo psicosocial dé los frutos esperados, probablemente, el o la bebé ya habrá nacido. Con esto estoy diciendo que aquí el problema central no es el aborto, sino la violación, por ende la pregunta que debiésemos hacernos es ¿qué hacer, como sociedad y como sujetos, frente al problema del abuso y del maltrato sexual?

Dicho lo anterior quiero presentar mi opinión respecto a una serie de lugares comunes que aparecen en las discusiones respecto al aborto. No soy un experto en estos temas, por lo tanto no espero que mi discusión sea conclusiva, por el contrario, lo que espero es abrirme al diálogo y a la discusión sobre el tema. Yo sé que a muchos/as las cosas que diré no les parecerán correctas. Espero que no hagan una reducción panfletaria de los argumentos y que pongan como premisa para el diálogo la inteligibilidad del relato del otro. Si no, no se puede dialogar ni discutir. Los puntos que pondré no esperan ser más que “tweets de más de 140 caracteres”, es decir, respuestas breves a una serie de opiniones que sobreabundan en los medios y redes sociales.

  • Cuando un cristiano o cristiana opina sobre el aborto no puede dejar de verlo desde su prisma. Pensar que eso se puede es tan iluso como creer que por el hecho de sacarme mi anillo dejo de estar casado. Y no es que el aborto sea o no sea un tema “valórico”, sino que es un tema, que como todos los temas, es visto desde un “lugar de producción” en el que están involucrados múltiples factores sociales, culturales, económicos, políticos, culturales y religiosos. Los hechos se dan en un tiempo y un espacio pero “quien mide siempre modifica lo medido”.
  • A partir de lo señalado anteriormente me declaro contrario al aborto per se. No creo que se trate de un derecho, en tanto no apela a lo social ni a lo global, sino a lo individual y particular.
  • Soy partidario de la realización  de una intervención quirúrgica que busque salvar la vida de la mujer cuando ésta está en riesgo, en la aplicación adecuada de la lex artis para estos asuntos, lo que podría derivar, en algunos casos, en la muerte del niño/a que viene en camino. En ese sentido, si a mi esposa le tocara vivir una situación así, mi opción, como desconocedor de las materias de la biología y la medicina, sería escuchar la opinión del facultativo de turno y dejar que éste procediera en consecuencia. Obviamente, se trataría de una decisión dolorosa, pero más doloroso sería perder a la mujer que amo.
  • Así como pensar que la mujer “presta su cuerpo” a la criatura en camino es tan aberrante -y poco bíblico, por lo demás-, creer que un hombre “sólo coloca la semillita” y no tiene nada que decidir en relación a un bebé no nato, también resulta aberrante y vulnerador de derechos. Resulta extraño, entonces, que en la reivindicación de derechos sólo se apele a los derechos de la mujer y no a los derechos del hombre. La existencia de hombres abusadores o pusilánimes que perpetúan y naturalizan el orden machista no implica la vulneración de derechos de ningún sujeto. Y si esos hombres dicen ser cristianos deberían reconocer que dichas condiciones no son enseñadas en la Biblia, por lo que deberían experimentar un proceso de relectura y re-educación.
  • Resulta contradictorio epistemológicamente que quienes se oponen a la “normalización” y a la “naturalización” de personas, hechos y cosas propongan que hay sujetos que son “inviables” para nacer y vivir. ¿Bajo qué criterio señalan ese tipo de cosas? Eso es, sin ambages, eugenesia, normalización y naturalización de lo bello, saludable y bueno. Y de la eugenesia al darwinismo social hay un paso. Y del darwinismo social al fascismo sólo hay una delgada y borrosa línea. Con Patch Adams aprendí que la finalidad de la medicina no es salvar vidas, sino trabajar con el dolor de las personas, de tal manera que se pueda mejorar la calidad de la vida, dure lo que ella dure.
  • En la actualidad, existen tantos métodos anticonceptivos que pensar en el aborto como una posibilidad para ejercer la sexualidad de manera libre y sin amarres resulta, por lo menos, contradictorio, puesto que en el mejor de los casos el aborto debería ser entendido como una intervención quirúrgica, que como toda acción de esa naturaleza, trae riesgos a la persona que la vive. ¿No sería mejor promover, para esos efectos, la pareja única y el uso de anticonceptivos, permitiendo el ejercicio responsable de la sexualidad?
  • Para los casos de violación, ¿no sería mejor educar a hombres y mujeres en dichas temáticas, desincentivando y desnaturalizando dicha práctica, promoviendo la denuncia de quienes acometen acciones de esa naturaleza y promoviendo el uso del medicamento de emergencia para dichas situaciones? Si existe una píldora del día después, que puede coadyuvar a la no-concepción de un bebé en caso de violación este tratamiento medicamentoso debiese ser puesto a disposición de las víctimas de manera ágil y oportuna evitando procedimientos burocráticos y engorrosos.
  • Declaraciones tales como “la Biblia es un libro que subyuga a la mujer”, “más orgasmos, menos biblias” y tantas otras que se escuchan y leen, sólo son muestra de la ignorancia de quien sólo ha escuchado el ruido panfletario de personas y no se ha dado el tiempo de leer el libro que critica. Estoy seguro, que si leyera lo que dice el Éxodo para casos similares, el Cantar de los cantares, las palabras de Jesús y de los apóstoles como Pablo, no tendría posibilidades de plantear cosas como esa.

Luis Pino Moyano.

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5 pensamientos en “A propósito de discusiones recientes sobre el aborto.

  1. hola luis,con todo respeto debo decir que no estoy de acuerdo con varia de las cosas que planteas.
    En primer lugar creo que aborto gratuito y seguro debe ser un derecho garantizado por el estado, ya que no es posible que entes externo como la religión o el estado, tengan la capacidad de decidir sobre el cuerpo y vida de una mujer (y su pareja en varios casos), la capacidad de obligar a esas personar a sufrir lo que implica un embarazo, un parto y por supuesto la responsabilidad de por vida que implica tener un hijo o hija, responsabilidad que en muchos casos no es posible atender debidamente, sea por la condición socio- económica o por cualquier otra razón. por lo tanto, independiente de las creencias que unx tenga, la elección de concebir un hijo o hija debe ser elección propia de cada pareja, pero en la que la mujer tiene mayor incidencia,debido a que es el cuerpo de la mujer quien recibe directamente las consecuencias de un embrazo, y ademas es quien generalmente, gracias al la actual estructura capitalista patriarcal, termina haciéndose cargo de la mayor parte de las necesidades del hijo o hija.
    Por otro lado el echo de penalizar el aborto, tiene como única consecuencia que se realizan solo en chile 200.000 mil abortos ilegales ( cifra sacada de una investigación de la u. de chlie), cuyas consecuencias físicas y psicológicas son monstruosas debido a la in sanidad e inseguridad en las que estos se realizan.en resumen las ricas pueden abortar, ya que pueden viajar a otro pais a realizarse el aborto o le pagan millones a un medico amigo de la familia, y las pobres mueren o quedan con graves secuelas debido a que las injustas condiciones de vida y un estado opresor patriarcal, les impide la libre elección de la maternidad.en resumen lo único que provoca la penalizacion de este es mas pobres muertas y presas por aborto ilegal.
    por ultimo quiero señalar que estoy en completo acuerdo con que se deba promover y facilitar en primer lugar una educación sexual de calidad en los establecimientos educacionales y otros de uso común, no solo en cuanto al tema biológico, sino en cuanto a lo afectivo, auto cuidado y auto estima. segundo promover y facilitar el uso de anticonceptivo para una responsabilidad compartida, por que si bien en los consultorios se entregan condones gratis, las pastillas anticonceptivas que son mas o menos de calidad ( es decir que los efectos secundarios hormonales no sean mayores) cuestan por sobre los 10.000 pesos, y para que hablas sobre la accesibilidad de pastilla del dia después. y por ultimo como ultima opcion ,y cuya única forma de reducir el uso de esta es fortaleciendo los últimos dos puntos mencionados, es un aborto libre, gratuito y seguro garantizado por el estado.
    ¡Educación sexual para decidir, anticonceptivo para no abortar, aborto gratuito y seguro para no morir!
    pd :personalmente no he leído la biblia, y aunque e escuchado varias atrocidades escritas allí, prefiero no hablar sin saber.
    saludos luis 🙂

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  2. Sol, muchas gracias por pasar, darte el tiempo de leer lo que escribo, comentar y disentir. El diálogo siempre hace bien, aunque hablemos desde “lugares” opuestos.

    Respecto a lo primero, creo que es imposible tomar decisiones disociándose de lo que uno piensa y cree. Regularmente, nuestras acciones cobran sentido y proyección, precisamente, por lo que creemos y pensamos. Es con los conceptos que los hechos cobran una identidad. Eso lo hemos hablado harto en clases.

    Efectivamente, creo que las parejas tienen el derecho de decidir cuántos hijos o hijas tener y, en lo posible, cuándo hacerlo. Es sumamente importante decir que la Biblia no contraviene aquello, en tanto el mandato creativo invita a “fructificar y multiplicarse”, pero también a sojuzgar. En otras palabras no sólo se habla de reproducción sino también de mayordomía. Ustedes, en una tarea tuvieron que leer el Cantar de los Cantares, y precisamente ese libro muestra el amor de una pareja y cómo esta vive armoniosa y placenteramente su sexualidad, y no sólo “el macho reproductor”. La gente, sobre todo los que dicen ser cristian@s, que cree que la Biblia manda a los hombres a ser explotadores o pusilánimes, vale decir, en ambos casos, unos cobardes, debiesen dar urgentemente una relectura bíblica. Esa actitud machista es incluso condenada por la Biblia.

    Concuerdo con el dato duro y la constatación que se realiza. Hoy el aborto es una práctica elitista que excluye a quienes son pobres y si no lo hace, quienes lo practican se ven en riesgo vital. También estoy de acuerdo con la realización de una educación sexual de calidad (porque, por ejemplo, los condones no son para salvarse del SIDA como dicen ciertas propagandas, es para algo más que eso). Respecto al uso de métodos anticonceptivos mi visión es que la pareja debe decidir si usarlos o no, vale decir, aplicando el principio (¡bíblico! por lo demás) del “mutuo acuerdo”, y no haciéndolo una decisión de hombres y una responsabilidad de mujeres (cuando una niña o mujer queda embarazada en esta cultura machista se suele decir “¿Por qué no se cuidó?”. Y si deciden tener hijos, esto debe realizarse, y eso tratamos de hacerlo diariamente, con una maternidad y paternidad con apego. Ahora bien, en lo que no estoy de acuerdo, es en colocar el aborto como un medio de planificación o control de natalidad, porque precisamente si se recurre a él es por la ausencia de control y planificación. En ese sentido, más que el aborto, lo que debiese garantizar el Estado en tanto instrumento social es la distribución de los medicamentos correspondientes evitando toda burocracia y acción aberrante. Porque como señalo en el post, en el mejor de los casos el aborto debiera ser considerado una intervención quirúrgica, y como tal conlleva riesgos (donde hay anestesia y sangre hay riesgos, creo).

    Yo creo, tomando a Francisco Bilbao, que toda libertad pública procede de la libertad religiosa. Creo que el Estado debe ser laico con una profunda separación de la Iglesia del Estado. En este post he planteado mi opinión respecto al tema y no propugno una imposición de lo que creo a quienes piensan y creen de manera diferente. Si se decidiera que el Estado garantice el aborto en la salud pública no saldré a las calles a manifestar mi desacuerdo, siempre y cuando, no se obligue a las personas a una decisión que no quiere. Porque si el Estado decide por mi cuerpo, aquí no hablamos de democracia sino de esclavitud. Y ahí da lo mismo si es prohibido o permitido el aborto, los resultados son los mismos.

    Un abrazo, Luis…

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  3. primero se debe pensar bien antes de tomar deciciones , pero creo que los mas correcto sea una buena educacion sexual y mas alla de eso concientizar a la gente sobre el valor de la vida y habria que planificar bien si se quiere legalizar el aborto puesto que esto implicaria que las personas sean mas irresponsables con respecto a su sexualidad.Ademas esta problematica es muy amplia y hay que analizarla desde diferentes puntos de vista considerando que la religion tambiem es muy importante……

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    • Fanny, concuerdo contigo en algunas de las ideas, fundamentalmente en las que tienen que ver con la educación y la consideración multisectorial del problema. Ahora bien, a pesar de no estar de acuerdo con el aborto como un derecho per se, no podría avizorar el hecho de la irresponsabilidad post ley, porque una ley no tiene el poder de cambiar las conductas. Y ahí está el énfasis del cristianismo, que no busca cambiar las conductas, sino alimentar el corazón de l@s creyentes.

      Un abrazo, Luis…

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  4. Pingback: De la ausencia del evangelio y de la intolerancia de los “tolerantes”. | En el balcón y en el camino...

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