La entrevista de Hawking y la reacción del ateísmo vulgar.

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Muchos ateos se sienten felices de que Stephen Hawking diga que “no hay un Dios” porque eso no se condice con la ciencia, y regurgitan su entrevista desperdigándola como criterio de “la verdad”.

Pero son pocos los que reparan en algo: que esa declaración que él hace no se condice con lo que él mismo decía que era científico hace algunos años atrás: “si llegamos a descubrir una teoría completa, sería el triunfo definitivo de la razón humana porque entonces conoceríamos la mente de Dios” (Una breve historia del tiempo, 1988 -texto citado en uno de los medios que reproduce la entrevista). ¿Qué hizo quitarle estatuto epistemológico de ciencia a su anterior pensamiento? ¿Qué nos permitiría afirmar que su declaración actual es más científica que la anterior? ¿Debemos “formatear” una parte o el todo de su producción anterior si se cae un elemento que era parte de su tramado teórico?

Y a propósito del tiempo y su densidad, cuando él señala en su reciente entrevista que siempre ha sido ateo y que su alusión a la mente de Dios era más bien un recurso retórico y no una declaración del diseño inteligente del universo, ¿no habría que tener en cuenta que los discursos de memoria son hechos del presente y que, por ende, nos dicen más del presente de un sujeto que de su pasado? La memoria tiene elementos míticos puesto que el “yo fui” siempre da presencia a algo que está ausente. Es verdad para él, porque desde su presente busca dotar de coherencia a su pasado. ¿Pero podríamos saber hoy con total seguridad que Stephen Hawking opinaba de la misma manera en el pasado? La respuesta es no. No hay ninguna posibilidad más que dar como criterio de verdad a su relato actual.

La única posibilidad que tenemos en casos como estos es analizar los discursos y sus posibilidades de interpretación en-y-desde distintos contextos de enunciación. Pero declarar lo científico como “la verdad” es otra cosa muy distinta, toda vez que “la comunidad científica” no es comunidad, no sólo en eso, sino que en muchos y variados temas. Porque, ¿podría comprobar su hipótesis presentada como tesis sólo señalando datos duros y concretos sin presuposiciones? Como señala el “Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales”, presidido por Immanuel Wallerstein:

“Las afirmaciones del universalismo siempre han sido hechas por personas particulares, y esas personas generalmente han estado en oposición a personas con afirmaciones rivales. El hecho de que existan visiones particularistas rivales sobre lo que es universal nos obliga a tomar en serio las cuestiones sobre la neutralidad del estudioso. Las ciencias naturales aceptan desde hace mucho el hecho de que el que mide modifica lo medido. Sin embargo, esa afirmación todavía es discutida en las ciencias sociales en las que, justamente, esa realidad es aún más obvia”[1].

Antes de ponernos a citar como loros las frases de alguien habría que discutirlas y pensarlas. Si no, hacemos simplemente algo parecido a un meme como validación de nuestro saber. O sea, el ridículo.

Luis Pino Moyano.


[1] Wallerstein, Immanuel (Coordinador). Abrir las Ciencias Sociales. Informe de la Comisión Gulbenkian para la reestructuración de las ciencias sociales. (México D.F.: Siglo XXI Editores, S.A de C.V. en coedición con el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, 1997), p. 64. El destacado es mío.

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