Iglesia en misión permanente.

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Una de las mejores definiciones que conozco acerca de la misión la escribió el teólogo Jürgen Moltmann. Dijo: “No es que la iglesia tiene una misión de salvación que cumplir en el mundo; es que la misión del Hijo y del Espíritu por medio del Padre incluye a la Iglesia”. Aquí se ponen las cosas en su lugar: la misión no es de la iglesia, es de Dios, y es Él quien, por el puro afecto de su amor, incluye en ella a su pueblo.

 Eso es lo que notamos en el libro de Hechos de los apóstoles, que hemos comenzado a estudiar nuestros domingos. Vemos a una iglesia que está consciente de que depende de la fuerza del Espíritu Santo para llevar a cabo la tarea de extender el Reino de Dios, que entiende que ese poder es para ser testigos y no para ensimismarse y quedarse contemplando el cielo, sin trabajar en la tarea que se le ha encomendado, en la cual, todos los creyentes son misioneros. Vemos a Dios que con su providencia sostiene la historia y la guía hasta su fin, por lo cual los triunfos y sufrimientos que se viven no escapan a su voluntad perfecta, en la cual Cristo siempre triunfa, pues la victoria final fue conseguida en la cruz. Y notamos que, la historia que nos relata Lucas, a diferencia de las hagiografías (historias de los santos o relatos llenos de elogios), o de las historias oficiales, no nos muestra a sujetos impecables a los que nadie puede alcanzar, sino a hombres y mujeres, santos y pecadores a la vez, fuertes y débiles, que logran cosas y que se equivocan. Lo que no es otra cosa que decir que el único héroe impecable, digno de honra y alabanza, encontrado en las páginas de la Biblia es Jesucristo nuestro Señor y Redentor.

 La historia que encontramos en Hechos debiese movilizarnos a ser una iglesia en misión permanente. Dios es el mismo, sigue siendo fiel; el Espíritu sigue llenando de poder y capacitando a la iglesia con dones para servir, y la iglesia sigue siendo santa y pecadora. ¿Qué esperas para disponerte a servir? ¿Eres un misionero en todas las esferas de la vida? ¿Es el seguimiento de Cristo lo más relevante de tu vida? Son preguntas que debemos hacernos y responder hoy.

 Luis Pino Moyano.


* Publicado originalmente en la página de la Iglesia Refugio de Gracia.

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